La razón estaría
tanto en la ubicuidad de la droga (a Australia y Nueva Zelanda no les faltan
áreas rurales remotas donde la vigilancia policial es difícil y la planta crece
como… bueno… yerba) y a hábitos culturales que ponen el consumo de intoxicantes
en el centro de la vida social.
Un estudio
publicado el 6 de enero en una revista médica británica podría haber revelado
el secreto tras el relajado estilo de vida de Australia, y que resulta ser más
que sólo sol y surf: ocurre que aquellos ciudadanos consumen más marihuana que
ningún otro pueblo del planeta.
El estudio, un
análisis de las tendencias globales en las drogas ilegales y sus efectos en la
salud pública publicado por la prestigiosa revista “The Lancet”, detectó que
Australia y la vecina Nueva Zelandia encabezaron globalmente la lista del
consumo de marihuana y anfetaminas, una categoría de drogas cuyo uso está
creciendo rápidamente en el mundo, según estableció el estudio.
Sus coautores,
los profesores Louisa Degenhardt de la Universidad de Nueva Gales del Sur y
Wayne Hall de la Universidad de Queensland, informaron que hasta el 15% de las
poblaciones de Australia y Nueva Zelandia de entre 15 y 64 años de edad han
utilizaron alguna forma de marihuana en 2009, el último año del que hay datos
disponibles.
En comparación,
el continente americano marcó 7%, aunque América del Norte superó el promedio
de su vecindario con cerca del 11% de su población ingiriéndola.
El estudio dijo
que Asia mostró los patrones globales más bajos de uso de la marihuana, con no
más del 2,5%, aunque se mencionó, como una de las posibles razones de esas
bajas cifras, las dificultades para obtener datos precisos en los países menos
desarrollados.
CAÍDA SOSTENIDA
Los resultados
no arrojaron sorpresas y reflejan tendencias que han estado en curso durante
más de una década, según dijo Hall a la radio australiana el 6 de enero.
Dijo que, pese a
las altas cifras del informe, la tasa de uso de marihuana en Australia ha
estado en realidad cayendo “sostenidamente durante la mayor parte de una
década”.
Hall culpó tanto
a la ubicuidad de la droga (a Australia y Nueva Zelandia no les faltan áreas
rurales remotas donde la vigilancia policial es difícil y la planta crece como…
bueno… yerba) y a hábitos culturales que ponen el consumo de intoxicantes en el
centro de la vida social.
“Mire nada más
la forma en que nosotros tomamos al alcohol como una parte integral de la vida
diaria. Pienso que muchos jóvenes ven al cannabis de la misma manera en que
nosotros vemos al alcohol: como no mucha cosa, como una droga que se usa sólo
para pasarlo bien un rato”, dijo.
LAS MÁS
CONSUMIDA
Asumiendo una
perspectiva global, el estudio encontró que la marihuana era la droga ilícita
más ampliamente consumida en el mundo, con 125 a 203 millones de personas
ingiriéndola anualmente.
El uso de la
droga supera de lejos globalmente al de otras drogas ilícitas: se estima que de
14 a 56 millones de personas usan anfetaminas, de 14 a 21 millones cocaína y de
12 a 21 millones usan opiáceos como la heroína.
Aún así, a pesar
de la significativa distancia que mantiene la marihuana con otras drogas
ilícitas en términos del volumen de uso, el estudio halló que era, de entre
todas las drogas ilícitas, la con menos probabilidades de causar la muerte.
El informe dijo,
adicionalmente, que apenas 11,1% de las muertes anuales en Australia pueden
atribuirse a las drogas ilícitas, comparado con casi 12% por uso del tabaco.
La prevalencia
del uso de marihuana en Australia es ampliamente aceptada, aunque no
abiertamente condonada y, al menos, tres estados han procedido a despenalizar
la posesión de pequeñas cantidades para uso personal.
Pero los
hallazgos del informe que más probablemente preocuparán al gobierno australiano
fueron aquellos relativos al uso de anfetaminas, y particularmente metanfetamina,
la que se ha convertido una inquietud mayor de salud pública en las dos últimas
décadas.
Hasta el 3% de
la población australiana ha usado anfetaminas, con apenas entre 0,2 y 1,4% en
Asia.
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