Hace un par de días en el Parlamento Europeo rechazaban con
amplia mayoría el tratado ACTA que tras la fachada de la lucha contra la
piratería, amenazaba derechos fundamentales de los ciudadanos; y horas después
desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se reconocía por primera vez
en la historia, la libertad de expresión en Internet como un derecho ciudadano.
Son tiempos de cambio, y complace ver que las leyes y las
instituciones como la ONU lo comprendan: La resolución ha sido ratificada por
los 47 países del Consejo de Derechos Humanos, que han acordado que este
derecho debe ser protegido por todos los países.
Claro, no fue un camino de rosas sin espinas: Cuba y China
se opusieron al acuerdo, pero finalmente se unieron a la resolución que destaca
“el carácter global y abierto de Internet como motor para acelerar el progreso
hacia el desarrollo”.
China se oponía porque a su juicio sí que debe haber
regulación, porque afirman, por ejemplo, que los jóvenes necesitan protegerse
de sitios Web dañinos, como los enfocados a los juegos de azar, la pornografía,
la violencia, el fraude y la piratería… Tiene parte de razón, pero como tenemos
la experiencia de la censura de la Red en China, espero que se comprenda porqué
no termina de convencernos su posición en este particular.
Cuba, por su parte, manifestaba su rechazo a la resolución
porque afirma que en el texto no se contempla que la mayoría de las personas
del mundo carecen de acceso a la tecnología de la información, tal como destacó
Juan Antonio Quintanilla, que como habíamos de esperar no perdió oportunidad
para hacer referencia a Estados Unidos, tal como reseñan en Reuters, donde
reflejan que el representante cubano se manifestó contrario al texto porque
este:
“No dice nada acerca de la gobernanza de Internet, cuando
todos sabemos que esta herramienta es controlada por un solo país a nivel
mundial, y esto es algo que obstaculiza el libre acceso a esta herramienta muy
importante”.
Sobre lo que dice Cuba vale la aclaratoria porque es real la
brecha tecnológica existente, sobre todo entre países desarrollados y no
desarrollados… Y me parece que a la vez que se vela por el derecho a la
libertad de expresión en Internet (que considero vital en los tiempos que
corren), deberían centrarse también en garantizar el derecho al acceso a
Internet para todos los ciudadanos…
Claro, esto último es algo utópico, si nos ponemos a pensar
porque vivimos en un mundo donde derechos más básicos como el acceso al agua
potable, por ejemplo, no terminan de garantizarse más allá que en papel. Ojalá
las cosas cambian en breve. Amén.
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