La responsabilidad de darles una mejor
vida a sus hijos, es una constante que se repite en gran parte de los papás que
pertenecen a Fondo Esperanza. En este Día del Padre, queremos reconocerlos por
su incansable labor familiar.
Día
a día el emprendimiento toma un papel fundamental en el crecimiento económico,
al convertirse en una real oportunidad para el sustento de miles de personas.
En esa línea, y de acuerdo a la cuarta Encuesta de Microemprendimiento (EME)
realizada por el Ministerio de Economía, el 64,8% de los hombres emprendedores
de este país son jefes de hogar, con un promedio de edad de 50 años.
Si
bien el público femenino cada vez se atreve a emprender, el segmento masculino no
se queda atrás, especialmente aquellos que deben velar por el futuro de sus
familias. En Fondo Esperanza (FE), el 49% de las(os) microempresarias(os) de la
institución de desarrollo social tienen más de dos hijos. De ese porcentaje, un
número importante de hombres se la juega a diario para que no les falte nada.
Tal
es el caso de Francisco
Hidalgo (72), un emprendedor que
le ha sabido poner el hombro a la vida. Durante la década del sesenta trabajó
como empleado de una conocida paquetería de Linares, VII Región del Maule, la
cual pasó a ser suya luego que sus dueños fallecieran. De esta manera cumplió
uno de sus máximos sueños que era tener un negocio propio.
Con
muy poca mercadería y la patente del local, en el año 1975 abrió las puertas de
la “Casa de los Botones”, donde por más de 35 años entregó un servicio de
primer nivel a los linarenses con la venta de botones, cierres, cintas, cordones
y una variedad de artículos para costura.
Todo
iba bien hasta que este comerciante sufrió graves daños tras el terremoto 27 de
febrero de 2010: “Perdí más del 50 por ciento de mi negocio. La mercadería
desapareció y mi local también, ya que las paredes se vinieron abajo”. En cosas
de segundos lo había perdido prácticamente todo, teniendo que empezar otra vez
de cero.
Sólo
meses antes de este lamentable episodio, Francisco había recurrido a Fondo
Esperanza (FE) para potenciar su local. “Ya estaba en Fondo Esperanza con el
terremoto y fue la única institución que se hizo presente en mi vida cuando más
lo necesitaba. Me prestaron su apoyo y me ayudaron a crecer. Nos otorgan
facilidades que en otros lados no te prestan. Tuve un impulso monetario que me
sirvió para levantarme y seguir adelante”
Con
el financiamiento de FE y el apoyo de sus dos hijas, pudo reponer toda la
mercadería que había perdido con el siniestro, fortaleciéndose a través de los
créditos recibidos que lo ayudaron a ponerse nuevamente de pie. “Como padre
tengo la responsabilidad de ser jefe de familia, siempre tratando de salir
adelante, pese a las dificultades que nos presenta la vida”, enfatiza.
Respecto
a su experiencia en Fondo Esperanza la cataloga como “muy positiva”, porque
-según su opinión- facilita el camino a las personas que comienzan a emprender,
siempre y cuando sean responsables. Su principal motivación a futuro es tener
una vejez tranquila junto a los que más lo quieren. “Espero ser un ejemplo para
mis hijas”, remarca.
En
el Día del Padre reconocemos la importancia del emprendimiento como motor de desarrollo,
donde Fondo Esperanza tiene un papel activo con el otorgamiento de servicios
microfinancieros (grupales e individuales), capacitación y redes de apoyo a más
de 100 mil emprendedoras(es), entre Arica y Chiloé.
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