Relaciona al
presidente con las desgracias que sufrió el país desde que asumió su mandato.
SANTIAGO,
Chile,- Basta con escribir "Piñera" en Google para que el sistema de
autocompletado ofrezca una de las búsquedas más curiosas y populares que puedan
existir sobre un presidente: "Piñera es yeta".
La insólita
teoría de que el mandatario chileno está directamente asociado con las
tragedias que ha vivido el país en el último tiempo es el tema de conversación
en la calle. Se basa en publicaciones y numerosos grupos en Facebook, e incluye
desde un ranking de mufas hasta alocadas teorías sobre los "yetazos"
del mandatario, comparándolo con el fenómeno en la Argentina sufrido por el ex
presidente Carlos Saúl Menem.
Algunos
mencionan detalles insólitos, como la extraña aparición de murciélagos en el
palacio presidencial de La Moneda, el día en que Piñera ganó el ballottage.
¿Otra? Para la jura, y mientras Michelle Bachelet le hacía el traspaso de mando,
cayó al suelo la piocha de Bernardo O'Higgins, el máximo símbolo de poder
heredado de los tiempos de la Independencia.
Los citados
"mufazos" comienzan por el brutal sismo de 8,8 grados en la escala de
Richter que devastó a Chile el 27 de febrero de 2010, sólo doce días antes de
que asumiera el poder, y que le hizo cambiar todo su programa de gobierno.
El 11 de
marzo, el día en que juró en el Congreso de Valparaíso, el mundo vio
boquiabierto las imágenes de TV que mostraban cómo a la precisa hora en que
Piñera tomaba el poder, un nuevo sismo -con amenaza de tsunami- obligó a apurar
la ceremonia. Mientras tanto los invitados miraban con espanto el amenazante
bamboleo de las gigantescas lámparas del salón.
En junio del
mismo año, despidió a la selección chilena de fútbol que viajaba al Mundial de
Sudáfrica. Humberto "Chupete" Suazo, máxima figura y goleador del
equipo arrastraba una lesión muscular en una pierna. Al saludarlo, Piñera le
preguntó por sus dolencias y le tocó los cuádriceps, deseándole una pronta
recuperación: la lesión recrudeció, y Suazo jugó poco y nada.
En agosto de
ese año, Piñera debió asumir el improbable rescate de 33 mineros desaparecidos
en un derrumbe de un perdido yacimiento en el desierto de Atacama. Sólo su
porfía consiguió sacarlos a todos, sanos y salvos. Sin embargo, la popularidad
ganada en las encuestas cayó al mes siguiente, luego de que lo culparan
-injustamente- de la renuncia del técnico de la selección chilena, Marcelo
Bielsa.
Increíblemente,
los desastres naturales y accidentes se multiplicaron durante su gobierno. Un
accidente de micro costó 20 vidas en noviembre de 2010. Un mes más tarde, se
incendió la cárcel de San Miguel: murieron 81 presos.
"A
veces, pienso que tiene yeta, porque le pasa cada cosa", reconoció el
senador opositor Juan Pablo Letelier.
"Nos ha
pasado de todo", reconoció Piñera en una entrevista, a fines del año
pasado. "Muchos problemas que se arrastraban desde hace años, ahora, de la
noche a la mañana, se pusieron todos juntos sobre la mesa", explicó,
refiriéndose a la incontrolable crisis estudiantil que paralizó el país durante
2011.
Otras teorías
explican el fenómeno por la ansiedad de Piñera, que termina saturando, cambiando
el foco de sus méritos -que los tiene- o amplificando problemas, como la
decisión de cambiar el término "dictadura" por "régimen
militar" en los manuales de historia.
En términos
objetivos, su baja popularidad hasta podría ser calificada de injusta. La
escasa adhesión que suma en las encuestas no se condice con los logros
económicos y avances del país en el último tiempo. Muchos coinciden en que su
propia personalidad le juega en contra.
MÁS TRAGEDIAS
Las
desgracias no terminaron en 2010. En marzo de 2011, el sismo de Japón provocó
una alerta nacional de tsunami en Chile. Luego, entró en erupción el volcán
Puyehue, cuyas cenizas se esparcieron durante meses por gran parte del
territorio argentino, alcanzando incluso a Uruguay. En septiembre, un avión se
estrelló en el archipiélago de Juan Fernández; sus 21 pasajeros terminaron
muertos.
La fama del
presidente ha llegado hasta límites ridículos: tras reunirse con el ex CEO de
Apple Steve Jobs, en California, y anunciar una pronta visita del gurú tecnológico
a Chile, desde San Francisco se dio a conocer su deceso.
El fútbol,
terreno fértil para las cábalas y mufas, también lo desafió, cuando Piñera
manifestó su intención de asistir a la final de la Copa Sudamericana, entre la
Universidad de Chile y la Liga de Quito.
Los ruegos de
los hinchas para que Piñera no asistiera consiguieron hacerlo a un lado. Esa
noche, la "U" ganó su primer título internacional.
En 2012 no
comenzó mejor. Se registraron en Chile más de 50 incendios -algunos de ellos,
supuestamente intencionales- que dejaron siete brigadistas muertos mientras
combatían las llamas.
El último
episodio, que desató solapados comentarios por parte de la ciudadanía, ocurrió
anteayer, cuando el presidente inauguraba en Arica un complejo deportivo.
Una gigantesca
columna de humo pudo verse a sus espaldas: a sólo cinco cuadras del lugar, una
casa deshabitada ardía en llamas...
Noticias del Diario La Nacion de
Argentina.
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