No bastaron los esfuerzos del ministro de Hacienda,
Felipe Larraín, que debió llegar desde Los Cabos directo a Valparaíso para
tratar de destrabar la discusión del proyecto de ley que reajusta el salario
mínimo. Y es que pese al nuevo monto que elevó de 5% a 6% la propuesta
original, el gobierno no contó con el respaldo suficiente, y por un voto (50 a
favor y 51 en contra y una abstención) se rechazó la idea de legislar de la
normativa que fijaba en $ 193 mil el sueldo mínimo.
El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, señaló en la
sala que "este reajuste de 6% significa un 2,9% real, lo que está en línea
con los reajustes que ha entregado en los dos años el actual gobierno y supera
en 40% el reajuste promedio que se entregó en la administración Bachelet, que
fue de 2,1%".
Ante este escenario, el diputado Luis Lemus (PS) recordó
que durante 1990, económicamente en Chile el ingreso era 5 mil dólares per
cápita y hoy está sobre los 15 mil dólares. Incluso, dijo que se espera que
esta cifra suba a 20 mil dólares per cápita. "Sin embargo", agrega,
"seguimos pagando salarios de hambre".
Además mencionó que el oficialismo ha intentado
posicionar la idea de que la oposición no querría legislar al respecto en este
tema. Frente a ello, recalcó que "eso no es así. Nosotros queremos un
salario mínimo y no un mini salario mínimo".
El diputado Lemus sostuvo además, que en América Latina
Chile es el penúltimo país en pagar un "salario mínimo decente" y
añadió que "eso tiene poco que ver con el jaguar que vendemos en los fotos
extranjeros, como el G-20, o en Davos".
¿Vivir o
sobrevirir?
Actualmente son un poco más de un millón 750 mil personas
las que ganan el salario mínimo en Chile, por lo que con $180 mil netos, deben
comer, pagar la micro, educar a sus hijos y nietos, vestirse y vivir. No creen
en la teoría del chorreo y sí en la realidad de la exclusión social. Situación
que se complica más cuando se trata sólo de un ingreso familiar.
Deben cuidar cada peso, y a veces no se tiene la opción
de un mejor empleo. "Con esta plata no se vive, se sobrevive", es lo
que exponen los trabajadores.
Si sacamos la cuenta del gasto mensual que tiene una
familia promedio, nos damos cuenta de la realidad, que mes a mes deben
afrontar. Estas son algunas cifras impostergables
Destinan $50 mil en supermercado para comprar lo
estrictamente necesario, como aceite, azúcar y leche, alimentos que sí o sí
deben durar hasta el último día del mes. ¿Carne?, ni soñarlo, sólo para el 18
de septiembre, Navidad o Año Nuevo.
El menú familiar se basa en sopas, legumbres, papas,
arroz y pollo, que es la carne más barata. El pan no se perdona y cada mes se
debe gastar $30 mil en ello (si se considera 1 kilo diario). Para acompañarlo
sólo lo más barato: margarina, dulce y huevo.
Si consideramos el pasaje que actualmente está en $590
son $1.180 diarios y al mes suma $23.600, la movilización para ir a trabajar.
En esta realidad no se considera el transporte de otros integrantes de la
familia.
El agua cuesta cerca de $15 mil mensuales si se ahorra lo
suficiente, mientras que la luz es cerca de $14 mil, lo que implica cuidar cada
ampolleta que se enciende.
En cuanto al colegio, los gastos tampoco son alentadores.
Sólo la colegiatura sale alrededor de $20 mil, a esto hay que sumarle la
locomoción que cuesta $380 diario y que suma al mes $7 mil 600. Panorama que se
complica aún más en marzo con la compra de los útiles escolares.
La suma de todo lo anterior llega a $160 mil. Vale decir,
"sobran" $20 mil para cubrir salud, emergencias, vestuario, calzado,
traslado de escolares, calefacción en invierno, por nombrar algunos de los
costos básicos para mantener una casa. Olvídese de pensar tan siquiera en una
ida al cine, teatro o salir de paseo.
De acuerdo a la Fundación Sol, "la remuneración que
recibe un gerente general de una gran empresa supera, en menos de 72 horas, a
lo que recibe un trabajador en un año con $182.000 mensuales".
A ello, indican que "este sueldo cubre el 62% de la
línea de pobreza familiar", explicando que "los indicadores
internacionales per cápita muestran que el salario mínimo en nuestro país, sólo
representa un 31,6% del PIB, con lo que sería el valor más bajo anotado desde
1989.
Nefasto
sobreendeudamiento
Al saber que el sueldo no alcanzará para cubrir el mes,
los chilenos acuden a las famosas tarjetas de crédito de las multitiendas y
supermercados, cuya emisión en los últimos años ha explotado principalmente por
la flexibilización de los requisitos para adquirir créditos de consumo. Día a
día y cada vez con mayor frecuencia, los chilenos utilizan estos instrumentos
financieros para costear los distintos ámbitos de sus niveles de vida.
De hecho, en Chile hay más tarjetas de crédito que
habitantes, 17 millones. Si a esto se agregan los créditos preaprobados, las
facilidades en plazos y las tarjetas, al pobre consumidor lo atosigan con
ofertas. Y como buen chileno, cae en la tentación.
La suma planteada por la CUT (250.000) tampoco le
soluciona la vida a esa enorme cantidad de trabajadores, aunque ayuda. Sin duda
que es más realista el "sueldo ético" planteado por la Iglesia
Católica: 250 mil pesos mensuales por trabajador.
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